El coworking ha vuelto al radar del real estate corporativo. Nuevos operadores y propietarios de activos de los sectores inmobiliarios y retail ingresan a un mercado que este año alcanzará sus mejores niveles prepandemia, mientras que los jugadores consolidades ajustan sus modelos hacia esquemas de renta variable.

Espacios coworking

Nuevas formas de operar y actores renovados marcan hoy el mercado de coworking en el Perú. Impulsado por los cambios estructurales en la forma de trabajar -como el ague del trabajo híbrido y la flexibilidad en los espacios laborales-, el segmento ha vuelto al radar de nuevos operadores y propietarios de activos de los sectores inmobiliarios y retail, como Iber Rent, con su marca Continuum; los espacios de coworking que el Grupo Sandoval ha implementado en su centro logístico aéreo, Lima Cargo City. Otro ejemplo es Jockey Plaza, que hoy cuenta con J Work, marca de coworking que opera donde antes funcionaba la sede de WeWork.

También destaca Urbanova, el brazo inmobiliario del Grupo Breca, que decidió incursionar en el segmento en 2024 con Flex. «La pandemia ha vuelto más importante la flexibilidad y los beneficios del coworking para las empresas», explica el director de negocios de Urbanova, José Carlos Leigh, al justificar su entrada al sector. Aunque hoy Flex dispone de un único espacio de 4,000 m2 en San Isidro, ya planea ingresar a los edificios de Urbanova en La Rambla de San Borja.

A la par, los operadores consolidados del mercado están ajustando sus modelos de negocio. Uno de los cambios más relevantes es la implementación de esquemas de renta variable, que sustituyen o complementan la renta fija tradicional con pagos vinculados al desempeño del espacio. «La mayoría de jugadores hoy ofrece un modelo de profit sharing», resalta el research manager de Binswanger Perú, Max Medina.

Esto significa que se garantiza un mínimo fijo y, según el nivel de ocupación, se añade un componente variable. «En el negocio del real estate hay ciclos. Hace algunos años usamos el modelo de renta variable, porque alinea los interes (del propietario y del operador) a largo plazo» explica el cofundador y CEO de Comunal, Ernesto de Olazával.

Por su parte, IWG (International Workplace Group), operador global de oficinas con marcas como Regus y Spaces, ha adoptado un modelo de franquicia gestionada para acelerar su expansión en Latinoamérica, explica su gerente de Expansión para Perú, Ecuador y Bolivia, Juan Carlos Farías. Bajo este esquema, el propietario del inmueble mantiene la titularidad del espacio, mientras que IWG se encarga de operarlo con una de sus marcas. A cambio, el propietario paga un derecho de llave de US$30,000, además de un fee mensual cercano al 16% del total facturado en el mes. Restando los gastos operativos, «el propietario puede quedarse con entre el 45 y 60% de lo facturado en el mes», agrega Farías.

Fuente: Semana Económica

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