Con 33.35 MW de capacidad instalada, Lima aún está lejos de los hubs como Sao Paulo o Santiago, pero se posiciona como el mercado emergente de data centers con mayor proyección de crecimiento.

A lo largo de esta serie hemos explorado qué son los data centers, dónde se construyen en Lima y cuáles son los indicadores que definen al mercado peruano ¿qué fuerzas están moldeando el futuro de este sector y por qué el Perú tiene una ventana de oportunidad que no debería desaprovechar?

Cuatro tendencias que impulsan la demanda.

Servicios Cloud: La migración de empresas hacia la nube sigue acelerándose. Cada vez más organizaciones peruanas trasladan sus cargas de trabajo a plataformas cloud, lo que requiere infraestructura local que garantice baja latencia y cumplimiento regulatorio.

Inteligencia Artificial: Los modelos de IA generativa y machine learning demandan una capacidad de procesamiento sin precedentes. El entrenamiento e inferencia de estos modelos necesita data centers con alta densidad de potencia (más kW por rack) y refrigeración avanzada.

Redes 5G: El despliegue de 5G multiplicará el volumen de datos en tránsito y requerirá infraestructura de edge computing más cercana a los usuarios finales, impulsando la construcción de nuevos nodos y data centers en ubicaciones estratégicas.

Almacenamiento masivo: El crecimiento exponencial de datos generados por empresas, gobiernos y ciudadanos necesita cada vez más espacio de almacenamiento seguro, redundante y disponible.

Los jugadores que están definiendo el mercado

La presencia de operadores internacionales en Lima es una de las señales más claras del proceso de maduración del mercado. Los principales jugadores incluyen a GTD Perú, Cirion, Equinix y Nabiax (Actis), además de empresas de telecomunicaciones y banca. Su llegada valida el potencial del Perú como destino de inversión en infraestructura digital y atrae a más actores del ecosistema.

Estos operadores no solo están construyendo capacidad para la demanda actual: están posicionándose para el crecimiento futuro. La competencia entre operadores de clase mundial eleva los estándares del mercado entero y beneficia a las empresas que buscan servicios de colocation confiables.

La oportunidad inmobiliaria

Para el sector inmobiliario, los data centers representan una clase de activo con características únicas. Son proyectos de largo plazo que requieren terrenos específicos, amplios, con acceso a energía e infraestructura de conectividad, lo que los convierte en un segmento de alta especialización.

Horizonte temporal

Corto plazo (2026-2027): Consolidación de los proyectos actuales y aumento progresivo de la tasa de ocupación. La absorción total de la nueva capacidad instalada tomará entre 3 y 5 años.

Mediano plazo (2027-2029): Mayor actividad en búsqueda de terrenos industriales en Lurín y zonas aledañas. Posible llegada de más operadores internacionales y crecimiento del colocation a mayor escala.

Largo plazo (2030 +): Si la demanda se sostiene y las condiciones regulatorias son favorables, Lima podría aspirar a competir con hubs regionales intermedios.

Lo que falta: marco regulatorio y energía

Al tratarse de un mercado emergente, el desarrollo de proyectos de data centers en el Perú se gestiona dentro de los marcos regulatorios energéticos, ambientales y urbanos existentes, marcos que no fueron diseñados específicamente para esta clase de infraestructura. A medida que el sector crezca, será necesario que la regulación evolucione para facilitar la aprobación de proyectos, garantizar el acceso a energía de alta capacidad y establecer estándares claros que den confianza a los inversionistas internacionales.

El Perú tiene los ingredientes básicos para convertirse en un actor relevante en infraestructura digital: ubicación geográfica estratégica, demanda creciente, interés de operadores internacionales y terrenos disponibles. La pregunta ya no es si habrá más data centers, sino cuántos y cuán rápido.

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