La baja vacancia y el ingreso de nuevas marcas gastronómicas, de retail y coworking están reconfigurando y repotenciando el perfil comercial de Chacarilla.

Chacarilla ya dejó de ser una zona residencial con algunos polos de comercio como el Centro Comercial Caminos del Inca o el strip center Santa María. El ingreso de nuevas marcas, como Smartfit, Superpet, Flora & Fauna, Yopo, Lucío Café o Terminal Pesquero, la ha transformado en un eje comercial cada vez más dinámico y atractivo para abrir nuevos negocios.

Este cluster, de fácil acceso por su conexión con las avenidas Caminos del Inca y Primavera, dispone de 167 locales comerciales con áreas típicas de entre 50 m2 y 200 m2 y una tasa de vacancia de 2.4%, dentro del promedio de otras zonas comerciales de Lima, según datos de Binswanger Perú.

El creciente comercio responde a la alta densidad residencial y poder adquisitivo de la zona. Es por estos motivos que Supermercados Holi instaló allí uno de sus locales más grandes a fines de 2024. «Chacarilla es atractiva porque sigue siendo una zona residencial con alta densidad de departamentos y casas», observa el CEO y cofundador de Holi, Theo Lozano. Hoy, esta tienda es una de las tres que más ingresos genera de la cadena.

El potencial de Chacarilla también cobra notoriedad en el mercado de oficinas. Hoy, la zona alberga 24 edificios clase B que, en conjunto, suman un stock de 113,400 m2. Su tasa de vacancia se ubica cuatro puntos por debajo del promedio del mercado. «Es un corredor que puede crecer más», sostiene el gerente de expansión de IWG para Perú, Ecuador y Bolivia, Juan Carlos Farías. En 2024, la multinacional inauguró en el corazón de Chacarilla un centro de coworking de 400 m2. La preventa se cerró al 100% antes de su apertura, y la demanda posterior confirmó el atractivo de la zona: «Durante el primer mes de operaciones, recibimos solicitudes suficientes como para llenar al menos dos centros más», afirma Farías.

El reto, sin embargo, está en la oferta: la mayoría de edificios de oficinas en Chacarilla son multipropietarios, lo que fracciona el stock disponible y complica la consolidación de metrajes amplios. El último edificio de oficinas que ingresó al mercado en la zona lo hizo en 2018, pero las señales de mercado apuntan a una pronta reactivación. «Por los datos del ciclo inmobiliario, tiene sentido que pronto ingrese un nuevo edificio de oficinas a este corredor», anticipa el research manager de Binswanger Perú, Max Medina.

Fuente: Semana Económica

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