El boom de la inteligencia artificial y la transformación digital de las empresas e instituciones públicas acelera la demanda por data centers en Perú, desplazando su desarrollo hacia las periferias, donde el terreno y la energía permiten escalar.

El mercado de data centers en Perú atraviesa un punto de inflexión. Aunque se registró un récord en la adquisición de terrenos para nuevos desarrollos entre 2019 y 2024, el boom de la inteligencia artificial, los crecientes estándares de ciberseguridad y la transformación digital de las empresas e instituciones públicas están poniendo presión sobre la infraestructura disponible. «Hoy el mercado es de mucha demanda, pero de poca oferta», advierte el gerente general de Gtd Perú, Sergio Mávila.

Los primero data centers en Perú nacieron a inicios del 2000 en Lima. Cirion Technologies, por ejemplo, abrió su primer centro en Surco, que ya tuvo dos ampliaciones. «Más nos demoramos en anunciar las ampliaciones que en venderlas», comenta el Data Center Business Manager de la empresa, Juan José Calderón.

Win Empresas también optó por un desarrollo dentro de la urbe. Actualmente, la firma opera cinco centros en Tacna, Arequipa, San Isidro y La Victoria. «Estamos ejecutando una inversión de US$30 millones en un sexto centro en La Molina», resalta su vicepresidente de operaciones, Augusto Cuadros.

El auge de la IA, sin embargo, está transformando el panorama de los centros de datos, exigiendo mayores niveles de energía y empujando su desarrollo hacia las periferias. Lurín se ha consolidado como el nuevo clúster para data centers de gran escala por su disponibilidad de terrenos amplios, zonificación industrial y acceso a energía de media y alta tensión. «Necesitamos más metraje por el volumen de equipos de soportre para alta demanda energética. Eso sólo consigue fuera de la ciudad», explica Calderón, de Cirión. De hecho, el segundo data center de la firma -en construcción en MacrOpolis- tiene capacidad energética de hasta 20 MW.

Los costos operativos también explican el movimiento de los centros hacia los parques industriales. «Fuera de los parques, las tarifas pueden subir hasta US$200 el m2«, explica el jefe de Estudios e Investigación de Binswanger Perú, Juan Ruiz.

El precio del metro cuadrado cobra mayor relevancia en proyectos de gran escala, como el segundo data center de Gtd Perú, ubicado en Lurín, que será 10 veces más grandes que su primer centro de Surco.

Claro Empresas también se ha sumado a la tendencia con un nuevo centro en Villa El Salvador. El proyecto -ubicado dentro de su complejo tecnológico de 35,000 m2– está en su primera fase. «Contamos con una subestación eléctrica propia que garantiza continuidad energética», detalla el director de Mercado Corporativo de Claro Perú, Mariano Orihuela.

Fuente: Semana Económica

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